
Sobre el libro
Un día en la vida de Travis y Anne no empieza y acaba para dar paso a una nueva jornada. No. Su existencia hiperactiva se levanta más bien sobre un día perpetuo, extenuante, que impide desconectar un segundo de la realidad. La velocidad endiablada de la gran ciudad, el ir y venir de un sitio a otro, las infinitas tareas que la pareja encadena sin descanso, los sobresaltos, la prisa, el estrés, la crianza de un hijo pequeño, la dispersión, lo que queda siempre por hacer, conforman un estilo de vida trepidante que el lector puede llegar a reconocer como propio.
Qué te cuento
Aún estoy sintiendo el tremendo calor que desprende este libro y la ansiedad que acompaña a sus protagonistas. En tan solo 150 páginas, Juan Tallón nos permite sumergirnos en una historia (de 24 horas) en la que los protagonistas son Travis y Anne pero podríamos ser cualquiera de nosotros. Creo que es bueno, aunque suene tópico, que si vas a adentrarte en este libro lo hagas sin saber mucho más porque es muy cortito y vas a captar la esencia desde las primeras páginas; pero si necesitas un poco más te cuento. Vivimos junto a los dos protagonistas, una pareja de treintañeros de lo más habitual, con hijo, casa, coche, compras, listas de tareas y mucho estrés, a vivir uno de los días de su vida. Prisa, crianza, dudas, problemas en el trabajo y una ciudad con una ola de calor. Sientes ese calor como si lo estuvieras viviendo y también puedes sentir la ansiedad de los protagonistas, quizá por lo fácil que es leerlo, quizá porque te sientes identificada.
Una novela «sobre la vida vertiginosa» que te da un golpe de realidad al final. En el club de lectura lo leímos varias y todas nos quedamos en shock, yo estuve varios días después dándole vueltas y a algunas de las otras chicas también. Coincidimos en que te hace abrir un poco los ojos y darte cuenta de que vamos demasiado deprisa por la vida, que hay que frenar, saborear y, sobre todo, relativizar.
Espero que tú también puedas disfrutar de su lectura.
¡Nos vemos entre las páginas! No olvides hacerte con una buena funda para tus próximo libro.
Ojalá supiese vivir como si nada, pero vive como si todo
